Su mundo,
a través de sus ojos,
en sus manos.
Una cámara de verdad, no un teléfono ni un juguete. Sin juegos en los que perderse: solo los momentos que tu hijo realmente quiere conservar.
Antes y después
Se les alimenta un ojo.
El otro es suyo.
Una pantalla les muestra el mundo de otra persona. Una cámara les permite salir y crear el suyo.
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Dejan de estar ausentes y empiezan a prestar atención al mundo
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Algo que hacer, no solo algo para deslizar.
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Lo que capturan les pertenece: su historia, contada por ellos.
Más de 500.000 cámaras enviadas
Más de 3000 reseñas de cinco estrellas de personas como tú
Nuestra historia
Comenzamos esto en 2019
Somos Zoe y Roland, padres de nuestro hijo Nathan. Cuando era pequeño, una idea empezó a tomar forma: ¿y si pudiera capturar sus propios recuerdos? No encontramos una cámara que nos convenciera, así que, gracias a nuestra experiencia en ingeniería y diseño, creamos una nosotros mismos: sencilla, divertida y auténtica.
— Zoe y Roland
kiimento
Diseñado en Toronto con amor
Diseñado para la seguridad
Fabricado con materiales de primera calidad
